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CULTIVO Europa
es dónde se cultiva más la ortiga y especialmente para aplicaciones
medicinals, pero cada vez más se está estudiante, sobre todo en
Europa, Austria, Alemania, Finlandia e Inglaterra, la posibilidad de hacerla servir
para usos industriales. Desde
la siembra hasta que la ortiga germina no llegan a pasar las seis semanas si la
ortiga se encuentra en las condiciones adecuadas. Necesita suelos muy fertilizados
sobre todo en nitrógeno y fosfatos, es preferible que haya una capa de
materia orgánica para mejorar y acelerar el crecimiento, si puede ser la
tierra tiene que ser suelta y la temperatura idónea oscila entre los 25
y los 15ºC. Una vez la ortiga está establecida ya se puede decir que
tenemos el cultivo completamente asegurado durante unos diez años puesto
que es una planta resistente a los herbicidas y a los insecticides, por lo tanto
combatir las malezas y las plagas no serán ningún problema, además
que no hará falta usar muchos productos químicos puesto que es muy
competitiva y resistente a la acción de los insectos. El
primer año de producción el cultivo no es demasiado eficiente, pero,
a partir de entonces, la producción mediana que se espera obtener es de
6 a 9 toneladas por hectárea y normalmente se hace una cosecha más
de una vez alaño para obtener las calidades óptimas deseadas
puesto que, sí la ortiga es muy vieja, las pierde. El
cultivo de ortigas es fácil de establecer, relativamente fácil de
organizar, pero es difícil eliminar las ortigas que tras el periodo de
producción ya no resultan eficientes. Tienen una gran capacidad de reproducción,
son muy resistentes, se adaptan fácilmente y tienen una amplia tolerancia
a los factores abióticos. Esto si, no se podrá establecer un cultivo
de ortigas en suelos pobres y muy secos, por esto el coste del mantenimiento del
cultivo puede ser elevado si es que tenemos que fertilizar la tierra. La
primera vez para formar el cultivo se hace una siembra, pero, una vez la ortiga
está establecida, la reproducción de las ortigas se puede hacer
mediante los esquejes, es decir, cortando fragmentos de tallo y plantándolos
para que arraiguen. Este sistema es sencillo, pero muy laborioso sobre todo en
producciones a gran escala. Si por el contrario se quiere seguir por el método
tradicional de la siembra , entonces se tienen que guardar las semillas en un
lugar seco. 4.1
Recolección
La
planta se tiene que cosechar cuándo los principios activos estén
maduros. En el caso de la ortiga, puede recogerse desde principios de primavera
hasta el otoño. Si no se ha de utilizar tras cosecharla se tendrá
que secar a la sombra y guardarse en un lugar seco. Se tiene que tener en cuenta
que las plantas secas van perdiendo poco a poco sus propiedades. En
resumen, sería ideal utilizar la planta fresca en determinadas ocasiones
y si se tiene que secar se tendría usar el método más rápido
posible. Las
raíces se tienen que recoger a finales de agosto, cuando son jóvenes,
y , después de secarlas al sol, se tienen que guardar en un recipiente
hermético. Las semiollas , en cambio, no necesitan ningún tratamiento
especial. Evidentemente,
antes de tratar la planta o usarla, se tienen que retirar las hojas marchitas
y limpiar los restos de tierra. Con la ortiga hemos de ir con cuidado, porque
a veces nos interesarán sus principios activos, como la histamina o el
ácido fórmico , que se encuentran en los pelos urticantes. Si sumergimos
la planta en agua para limpiarla y después la retiramos y procedemos a
hacer la infusión no conseguiremos los efectos deseados. Esto es debido
a qué al sumergir la planta en agua los pelos urticantes se rompen y la
histamina y el ácido se dispersan en el agua, por lo tanto cuándo
tomemos la infusión, no ingeriremos los principios activos. En
conclusión, cuando nos interesen los principios activos que contienen los
pelos urticants utilizaremos la planta recien cosechada y sólo limpiaremos
la raíz para que se desprenda la arena e intentaremos dejar los pelos intactos.
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