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- Si se trata de plantas medicinales con hoja ancha, es conveniente
separar las hojas de los tallos y desechar estos últimos.
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Si se trata de plantas de hojas estrechas, se juntan las plantas
formando pequeños ramilletes. Luego se atan sin apretar
mucho para que exista una buena ventilación en el interior
del ramillete.
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Para favorecer la ventilación se busca un trozo de malla
con agujeros grandes que se coloca encima de un marco realizado
con unos listones de madera. Estos listones se asentarán
sobre cuatro o seis patas de unos 10 cm de altura, de manera
que eleven el conjunto del suelo. Si se dispone de una rejilla
metálica, como las que su utilizan para la barbacoa o
para la cocina, también puede aprovecharse.
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Una vez tengamos la base de sustentación del secadero,
colocaremos una tela fina, mejor si es algodón o lino,
sobre la rejilla.
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Sobre esta tela, distribuiremos las hojas. En el caso que estas
sean anchas las colocaremos bien planas sobre la tela, separadas
unas de otras para que dejen circular el aire. Los ramilletes
se distribuirán también sobre la tela, dejando
un espacio de separación entre ellas.
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Una vez dispuestas sobre la base, se guardarán en un
lugar seco y oscuro a una temperatura de unos 24 ºC.
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Un buen secado implica que cada día, o cada dos días
como mínimo, durante un tiempo de 7 a 20 días,
que es lo que más o menos tardan en secarse, deberá
darse la vuelta a las mismas.
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Una vez secas deberán guardarse en el recipiente o en
el lugar adecuado.
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