Lúpulo. Suelo y cuidados.
Crecen mejor en suelos profundos de cualquier tipo, que presenten un buen drenaje. El lúpulo presenta un sistema de raíces dobles: unas verticales que penetran hasta metro y medio de profundidad y pueden alcanzar una amplitud de entre 1,80 y 2, 50 m. Otro sistema radical superficial que se sitúa a 20 o 30 cm bajo la superficie del suelo. Este doble sistema obliga a utilizar terrenos profundos y a ser muy prudente en las faenas de limpieza.
Solamente parecen no soportar los suelos muy arcillosos. Prefieren los suelos neutros o ligeramente ácidos, con un pH aproximado situado entre 6,5 y 7.
El mantenimiento supone librar habitualmente de hierbas. Es mejor realizarlo manualmente evitando no profundizar mucho en el terreno para no dañar las raíces superficiales.
Se le debe proporcionar algún tipo de asidero para que pueda trepar aprovechando sus tallos volubles, que se enroscan en la misma dirección de las hojas del reloj. En caso contrario, el lúpulo se arrastra por el suelo.
En caso de cultivarse extensivamente para la producción del lupulino, se deberá instalar un sistema de alambrada consistente en un entramado de postes que sujetan una serie de hilos de alambre. en principio el lúpulo se va dirigiendo poste arriba para, posteriormente, enrollarse en los alambres.
Al llegar el invierno, la parte externa del lúpulo muere dejando solamente viva los tallos y raíces situados bajo tierra. Cuando esto se produce, se deberán cortar todas las ramas externas a ras de suelo. Posteriormente se queman o se destinan a producir compost. ( Se debe evitar dejar las ramas en cualquier sitio porque, cuando llega el buen tiempo, pueden enraizar fácilmente y extender demasiado su producción)
Es durante esta época cuando se debe preparar el terreno para el renacimiento de la planta en la próxima primavera. Para ello se añadirá estiércol o fertilizante a cada una de los pies y se acolcharán para impedir que el frío pueda dañar la parte viva que permanece debajo de la tierra.
Lúpulo. Recolección, secado y conservación.
En caso de cultivar el lúpulo para la producción de cerveza, se deberán recoger los conos cuando estén maduros. Esto se aprecia por el aroma más fuerte que desprende cuando se friegan entre los dedos. Igualmente el tacto cambia de duro y consistente cuando están verdes a una textura más papirácea y flexible a medida que maduran. También se nota que las brácteas inferiores se vuelven marronosas.
Para secar los conos se puede utilizar un horno e introducirlos en el mismo a una temperatura no superior a los 60 º C. La calidad del producto depende de que las temperaturas no sean muy elevadas.
Los conos también pueden secarse al aire libre. Para ello se extenderán sobre una superficie plana protegida del viento con un para vientos. Para favorecer el secado no se deben apilar demasiado y remover cada día. Se considera que están secos cuando la parte interna de los mismos se rompe al doblarla.
Una vez secos , los conos deben almacenarse en un recipiente seco y hermético y se guardaran en el congelador hasta que se utilicen.
Lúpulo. Plagas y enfermedades
Las principales plagas que afectan al lúpulo son los pulgones y las arañas rojas.
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