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Además
de colaborar con una alimentación
adecuada, el uso
correcto de plantas medicinales o el reposo absoluto,
en la curación de la hepatitis pueden ayudar una
serie de suplementos que contienen vitaminas, minerales
u otros componentes extraídos de las plantas medicinales.
Se debe consultar con el médico la conveniencia
o no de la inclusión de estos suplementos que pueden
ayudar al resto de medicinas utilizadas en el tratamiento.
Entre ellos mencionaríamos los siguientes:
Vitamina
C:
Por su poder antioxidante, ayuda al hígado a eliminar
las toxinas del organismo. Las dosis se establecen sobre
unos 3000 miligramos diarios , repartidos en 3 tomas.
Vitamina
E: Es, como la vitamina anterior, un potente antioxidante.
La dosis es de unas 400 UI diarias.
Vitamina
A: Potente antioxidante. Proporciona esta vitamina
a los enfermos de hepatitis a los que les cuesta convertir
el betacaroteno en esta vitamina.
La dosis usual suele ser entre 11.000 y 20.000 UI diarias.
L-cisteína
y L- metionina: En dosis de 1000 mg diarios repartidos
en 2 tomas, ayudan al hígado a eliminar las toxinas.
Extractos
de raíz de diente de león
: En dosis de 1000 mg diarios repartidos en dos tomas.
Protege al hígado y le ayuda, aumentando la orina,
a eliminar toxinas.
Aceite
de prímula: Contiene aceites grasos no saturados
que rebajan el hígado inflamado. Tomar de acuerdo
a las condiciones del prospecto.
Ácido
lipoico:El uso del ácido lipoico mejora
las condiciones del hígado enfermo. Se utiliza
en enfermedades como la cirrosis
o la hepatitis.
Puede prevenir los efectos negativos de la ingestión
de productos tóxicos que pueden derivar en alguna
de estas enfermedades o incluso en cáncer de hígado.
( 200 mg diarios repartidos en 2 tomas junto con 1000
mg diarios de vitamina C y 400 UI diarias de vitamina
E )
Más información sobre la hepatitis y su tratamiento
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