LA VEGETACIÓN MEDITERRÁNEA

¿Cómo es la vegetación del bosque mediterráneo?

El bosque mediterráneo está compuesto sobre todo por un tipo de árbol, ya sea una encina, un alcornoque, un pino, etc. El sotobosque de este bioma es bastante denso, con arbustos de distintas alturas, de ahí que en el bosque mediterráneo haya una lucha por la luz en las plantas.

Cuando la precipitación es más escasa en una determinada región, suele haber maquias o matorrales, en lugar de bosque, pues los árboles han sido sustituidos por pequeños árboles, arbustos y matas. En zonas mediterráneas más húmedas también pueden existir estas comunidades vegetales como formaciones secundarias cuando ha habido una degradación del bosque original. Los pinares también suelen ser bosques secundarios, debidos a la acción humana, como sustitución de la comunidad climácica u original del encinar, aunque no siempre, pues también hay bosques de pinos naturales en el bosque mediterráneo. Las dehesas son bosques mediterráneos aclarados, explotados para el pasto y para obtener leña, corcho o bellotas, y para criar al cerdo ibérico en las dehesas andaluzas y extremeñas u otro ganado.

carrascal

Foto de carrascal

El carrascal es el bosque dominado por la carrasca, una subespecie de la encina, formación vegetal típicamente mediterránea

Por la propia definición de bioma, aunque el bosque mediterráneo tiene una gran riqueza vegetal, las comunidades vegetales son parecidas entre sí en cuanto a fisionomía.

Debido a sus características intrínsecas, como el tener un periodo desfavorable con estrés hídrico, el bosque mediterráneo es un sistema lento y no tiene una gran cantidad de biomasa disponible para las propias plantas o para el suelo. Sin embargo, el bosque mediterráneo es un bioma muy estable, es decir, sus componentes, los seres vivos, están muy bien adaptados a él, porque la vegetación es capaz de activarse durante el verano si llegan lluvias o en invierno si no hace mucho frío, de resistir la sequía de verano o de tolerar los frecuentes incendios que se dan normalmente en verano en el bosque mediterráneo.

Adaptaciones de la vegetación mediterránea

Las adaptaciones de las plantas del bosque mediterráneo no solo obedecen a resistir las condiciones de aridez de la estación veraniega, sino también para hacer frente a la acción destructiva de los animales herbívoros y de los incendios.

romero

Foto de romero

El romero es una planta típicamente mediterránea y, por lo tanto, adaptada a la deshidratación, como lo demuestran, por ejemplo, sus hojas, estrechas y endurecidas, para minimizar la transpiración

- Resistencia a la deshidratación: Las hojas de las plantas tienen una vida mínima de 2 años y poseen una parte externa endurecida (o esclererotizada). La epidermis de las hojas tienen ceras y cutículas gruesas, que le dan una aspecto a menudo brillante, y que sirven para evitar al máxima la transpiración y, por lo tanto, la deshidratación. Esto es una adaptación de la vegetación mediterránea para resistir la falta de agua, pues gracias a que las hojas de estas plantas están esclerotizadas, no se marchitan y pueden aguantar en los meses de verano la escasez de agua y la deshidratación resultante. Este detalle es importante si tenemos en cuenta que en el bioma mediterráneo hay un periodo de sequía en verano.

Con este mismo objetivo, las hojas del bosque mediterráneo son pequeñas y pueden tener unos estomas muy eficaces. Los estomas son los poros de las hojas de las plantas para permitir el paso de gases con su abertura y cierre.

Las raíces de las plantas se meten profundas en el suelo, pues se dice que estas plantas tienen aparato radical profundo y muy desarrollado, de forma pivotante, para poder llegar al agua del subsuelo y aprovechar las reservas de agua del invierno.

En el bosque mediterráneo hay una gran competencia entre las raíces de las distintas plantas.

- Alta capacidad de regeneración: Por otro lado, las plantas de este ambiente siempre disponen de hojas para aprovechar si hace buen tiempo y poder crecer, pues son perennes, lo que le da al bosque una apariencia poco variable a lo largo del año, a diferencia, por ejemplo, de los bosques templados caducifolios, en los que hay una pérdida de la hoja en otoño.

Paralelamente a este fenómeno, si las condiciones meteorológicas lo permiten, se puede dar la floración y fructificación, en cualquier estación del año, ya que estos dos periodos vegetativos no están marcados en el bioma mediterráneo y pueden distribuirse a lo largo del año.

Las plantas también muestran una adaptación basada en tener reservas en sus bulbos, que les permiten generarse rápidamente en primavera, pasando inactivas el invierno.

- Resistencia al fuego: La vegetación del mediterráneo, como la de la estepa, está adaptada al fuego y algunas especies vegetales tienen capacidad de rebrotar, como los robles melojos, otras tienen una gran corteza para aguantar el fuego, como el alcornoque. El problema de los incendios en el bosque mediterráneo, o mejor dicho su exceso, es que no se llega al equilibrio climácico, porque el hombre provoca desgraciadamente demasiados incendios. En general, la capacidad de rebrote en la vegetación del bosque es generalizada y de gran magnitud, lo que la hacen muy resistente a los incendios.

- Recompensa para los animales frugívoros: En el bosque mediterráneo, hay una gran diversidad de frutos carnosos, que son una recompensa para los animales herbívoros y omnívoros del bosque, que los utilizan de alimento.

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