¿Cómo plantar una trepadora junto a una valla, muro o pared?

¿Cómo plantar una trepadora junto a una valla, muro o pared?

Rosa

Muchas de las plantas trepadoras se plantan junto a muros o paredes, por lo que resulta importe conocer la técnica adecuada de cómo plantarla. A la hora de plantar una trepadora junto a un muro se deben tener en cuenta los pasos siguientes:

Preparación del terreno:

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el suelo donde va a plantarse la trepadora debe estar perfectamente preparado. Lo primero que se requiere es librar el suelo de malas hierbas o malezas, lo que puede realizarse manualmente o mediante herbicidas. La preparación del suelo puede hacerse en el momento de plantar la trepadora o unos días antes.

Las plantas trepadoras, en general necesitan un terreno rico en materia orgánica, por lo que cavaremos un buen agujero del tamaño aproximadamente el doble de la anchura que abarcan las raíces de manera que puedan disponer de suficiente tierra suelta para extenderse con facilidad. añadiremos a la tierra sacada del hoyo tierra de jardín, purín de ortigas o compost. En caso de tratarse de terrenos muy pobres se puede añadir un poco de fertilizante por encima.

Preparar el soporte de la valla o muro sobre el cual se va a fijar:

Véase la página sobre tipos de soporte para plantas trepadoras.

Cavar el agujero y colocar las cañas de fijación:

En el suelo previamente trabajado abriremos un agujero situado a 45 cm de la valla, muro o pared. Dentro del agujero introduciremos 4 o 5 cañas de bambú que, partiendo del suelo, se dirijan hacia la pared formado un ángulo de unos 45ºC con respecto al suelo y situados abiertamente, en forma de abanico sobre el muro.

Sacar la trepadora de la maceta y colocarla en el agujero:

Las trepadoras normalmente se venden en macetas, por lo que hay que sacarlas de la maceta e introducirlas en el hoyo. Colocar la trepadora en el agujero de manera que la planta esté inclinada unos 45 º hacia la pared y la parte inferior del tallo se encuentre a ras del suelo. Una excepción a esta norma la constituyen las clemátides, cuyo cepellón debe situarse unos 10 cm por debajo del suelo.

Fijar la trepadora y las cañas al suelo:

Una vez bien orientada, se cubrirá el agujero con la tierra sacada y se apretara la misma un poco, de manera que las raíces queden bien fijadas. Si hace falta, se añadirá más tierra para fijar bien la planta y las cañas.

Desatar los vástagos principales de la caña original y guiarlos sobre las cañas inclinadas hacia la pared:

Todos los vástagos de la trepadora iban sujetos en un único soporte vertical en la maceta original. Con mucho cuidado, iremos desatando los 4 o 5 vástagos principales uno por uno, separándolos con mimo del soporte original. Es muy importante seleccionar como vástagos principales aquellos que sean los más fuertes, sanos y armónicos para, posteriormente, eliminar los débiles, enfermos o de crecimiento irregular.

Escogidos los vástagos principales, los guiaremos sobre las cañas y los ataremos con amarres de plástico o de metal, como alambres o rafia de prolipoleno. Los tallos deben sujetarse realizando nudos flojos, atándolos justo por encima del nudo de la caña, para que la atadura pueda mantenerse y no se deslice hacia abajo.

Cortar el resto de los vástagos:

Utilizando una podadera bien afilada y desinfectada, cortaremos el resto de los vástagos justo por donde nacen del tallo central. De esta manera, conseguiremos que los vástagos principales puedan disponer de mayor energía para crecer hacia la pared.

Pulir el suelo exterior:

Una vez plantada la nueva planta trepadora y guiada hacia el muro, se deberá preparar el suelo de la misma adecuadamente para permitir el riego, mantener la humedad adecuada y evitar el desarrollo de hierbas. Para ello, en primer lugar se debe soltar la tierra de la zona contigua a la planta donde hemos pisoteado la tierra. Posteriormente, estableceremos un montículo de tierra alrededor de la planta para retener el agua de riego.

Regar bien:

Luego debemos regar con profusión de manera que se llene bien la zona interior del montículo. El riego debe ser habitual durante los primeros meses hasta que la planta se haya adaptado bien. En los meses de calor se debe hacer una o dos veces por semana, de manera que el suelo mantenga siempre la humedad adecuada.

Acolchar la zona de las raíces:

Se acolchará la zona de influencia de las raíces con una capa de unos 6 cm. El acolchado permite mantener la humedad y prevenir el desarrollo de malas hierbas.

Guiar los vástagos a través del muro o verja:

Cuando los vástagos alcancen la pared, muro o verja deberán guiarse por los alambres de la pared. Para ello los vástagos centrales se orientarán por los alambres verticales, mientras que los laterales se dirigirán horizontalmente.

Vicente Martínez Centelles
Escrito por Vicente Martínez Centelles Fundador de la web y director. Profesor de ciencias naturales, experto en plantas, remedios naturales y fotografía botánica.

20 marzo, 2020

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