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LOS MAMÍFEROS Y EL CAMUFLAJE

Funciones del pelaje de los mamíferos

El pelaje está constituido por diferentes tipos de pelo que recubren el cuerpo del mamífero.
El pelo de cobertura y el secundario protegen al animal de las agresiones del medio y le proporciona la coloración característica de la especie y el vello es el aislante del calor del cuerpo del animal y del agua.

El pelaje tiene una función principal en la contribución a la homeotermia de los mamíferos. Sin embargo, también desempaña otras funciones menos frecuentes, pero no por ellos menos importantes como son camuflaje para la defensa y la caza y comunicación para la defensa frente a enemigos.
Por lo tanto, el pelaje tiene una función defensiva o ofensiva, según si se trata de una presa o un depredador.

En los animales herbívoros, como sistema defensivo, tampoco debemos olvidar las eficaces púas del erizo o el equidna o las peligrosas púas del puercoespín.

El pelaje como camuflaje

El pelaje de los mamíferos también tiene una función defensiva. En estos casos adquiere éste una coloración críptica que imita al medio en el que habita el animal. El mimetismo se da en los mamíferos que viven en lugares en los que en invierno es muy frecuente que se encuentre nevado y especialmente en los mamíferos de las zonas árticas. Principalmente, afecta a los roedores y a los lagomorfos (conejos), como la liebre ártica (Lepus timidus). En estos casos, el pelaje se vuelve blanco en invierno para confundirse con la nieve.

En otras especies existe un fenómeno no menos frecuente llamado contracoloración que se caracteriza porque los animales son por la parte de arriba más oscuros, mientras que ventralmente son más claros. Se puede observar este patrón de coloración en las especies acuáticas o arborícolas y sirve para confundir a los depredadores y dificultarles la distinción entre su propio color y el del fondo, tanto si estos se encuentran por encima o por debajo de la altura de la presa potencial.
En cualquier caso a los ojos del enemigo la presa solamente será una continuación del medio.
La coloración dorsal de este tipo de mamíferos es útil cuando los depredadores se sitúan por por encima de ellos. En este caso, se confunde su coloración del dorso con el fondo oscuro del mar u océano o con el suelo de la selva.
Si el enemigo se encuentra por debajo del mamífero acuático con contracoloración, por ejemplo, porque ambas especies se tengan hábitos acuáticos, la luz que viene de arriba lo confundirá con el color claro de su vientre
Como ejemplo de mamífero acuático que presenta este sistema de camuflaje tenemos al coipú, el cual es marrón oscuro por arriba y marrón más claro por el vientre.

Sin embargo, pasar desapercibido no sólo es útil para las presas, los depredadores también se valen del camuflaje para capturar sus presas por sorpresa. Por ejemplo, la nutria haciendo uso de la contracoloración, al igual que el coipú, también es más clara dorsalmente que por abajo. De este modo consigue capturar unas presas muy difíciles, los peces, ya que consigue acercarse mucho hasta ellos gracias al sistema de camuflaje de la contracoloración.

Otros depredadores siguen el mismo principio que el de la nutria común, es decir, facilitarse su comida mediante el camuflaje; comida que por tratarse de especies con dietas carnívoras se mueve y tiende a rehuirles.
En estos casos hacen uso de la coloración críptica, igual como hacia la liebre para esconderse de sus enemigos.
Así, muchos carnívoros, como el lince, el tigre o el guepardo tienen rayas o manchas en su pelaje para confundirse con las sombras que forma la vegetación.

Foto de guepardo (Acinonyx jabatus)

El pelaje permite al mamífero cazador permanecer oculto entre las sombras de los árboles para aumentar su eficacia depredadora.

Un caso muy curioso es el de las cebras. Sus rayas no le sirven para confundirse con el entorno como en el resto de animales con camuflaje.
Las rayas de las cebras cumplen una función disruptiva, es decir, cuando van en manadas todas juntas se confunden unas con las otras. De este modo consiguen despistar a sus depredadores, como el león. El león al ser incapaz de saber cuando acaba una cebra y continua otra no puede lanzar un ataque a estos animales, a menos que alguno de ellos se separe del resto de la manada.

Algunas crías de mamífero tienen pelajes distintos al adulto para pasar más desapercibidas a los ojos de los depredadores en una etapa de la vida muy delicada por ellos, porque es cuando son más vulnerables.
Por ejemplo, las crías de jabalí pasan por 2 pelajes a lo largo de sus vidas hasta llegar a adultos. El primer pelaje hace que se llamen rayones y lo conservan hasta el sexto mes. Se basa en un conjunto de rayas leonadas y claras que mimetizan al pequeño. En el segundo pelaje, los bermejos (así se llaman las crías de jabalí en este periodo de vida hasta que son adultos) lo tienen de color rojizo.

* Información relacionada: Camuflaje en los animales

Pelaje como elemento de comunicación

Esta estructura propia de los mamíferos llamada pelaje interviene también en la realización de señales a otros a otros individuos de la misma especie, gracias a su coloración. Por ejemplo, los conejos o ciervos muestran la cola blanca cuando huyen y es interpretado por los otros miembros de la especie como señal de peligro.

Este mismo esquema también se aplica en la comunicación defensiva con individuos de otras especies. Por ejemplo, el patrón rayado de bandas blancas y negras de la mofeta o del tejón es una señal de advertencia a los depredadores.

* Información relacionada: Comunicación en los animales

Más información sobre los mamíferos en el listado superior.

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