Historia y leyendas sobre el cacao

Este artículo ha sido avalado por Elisenda Carballido - Dietista nutricionista. Postgrado en Fitoterapia y máster en Nutrición y Metabolismo.

Leyenda del cacao y Hernán Cortés

Planta del cacao, con fruto y flores

El Mito del Dios Quetzalcoatl. Hay una leyenda azteca que nos cuenta que el Dios Quetzalcoatl, una divinidad en forma de serpiente con plumas, otorgó al último Rey de México Moctezuma el árbol del cacao para que pudieran gozar de sus propiedades.

¿El alimento de los Dioses permitió la invasión de América?

Los demás Dioses se enfadaron con Quetzalcoatl porque ya no eran los únicos propietarios de este elixir de la sabiduría, por ello le desterraron del «Olimpo de los Dioses», prometiéndole que sería admitido al cabo de unos años, y que vendría de donde salía el sol, es decir, del mar.

Seguramente, los aztecas eran muy conscientes de esta leyenda, porque en el año 1520, cuando Hernán Cortés desembarcó, fue recibido con todos los honores de un Dios, pensando que aquél hombre que venía del mar y que vestía tan diferente de ellos era el propio dios Quetzalcoatl. Se dice que es por esta razón que los nativos no ofrecieron resistencia al enemigo, muy al contrario, tal como cuenta Cortés en su diario, le agasajaron con todo lujo de detalles.

El chocolate como ofrenda

Entre los productos que le ofrecieron se encontraba lo que los nativos llamaban txocolatl, «un brebaje repugnante», según escribe Cortés, y que era en realidad chocolate líquido confeccionado con las semillas del cacao, agua de lluvia que no hubiera tocado el suelo, y harina de maíz.

Probablemente, años después, el botánico Linneo, conocedor de esta leyenda y consciente de la importancia que el árbol del cacao tenía para los aztecas, nombró al árbol científicamente como Theobroma o «alimento de los Dioses».

Importancia del cacao para los aztecas

Lo cierto es que el fruto del cacao tuvo una importancia crucial para los aztecas que, no solamente lo utilizaban en sus ceremonias religiosas, sino que lo utilizaban en su vida cotidiana.

Esta bebida, rica en principios estimulantes, les proporcionaba energía para superar el trabajo cotidiano, les mantenía mentalmente más activos, les eliminaba dolores corporales, les conservaba la piel más fina y libre de impurezas e incluso les ayudaba a mantener unas relaciones sexuales más frecuentes y satisfactorias.

Por otra parte, además de todas las propiedades simbólico-religiosas y medicinales, las semillas del árbol del cacao se utilizaron como moneda de cambio, con las que se pagaban las transacciones económicas.

Cacao para los invasores españoles

Los colonizadores españoles no estaban muy entusiasmados con la «bebida de los dioses», la que encontraban demasiado amarga y pastosa. Parece ser que un día, quizás por casualidad, unos monjes españoles de la misión de Oaxaca, descubrieron que el sabor de este brebaje cambiaba mucho cuando se mezclaba con azúcar de caña.

En el siglo XVI, el descubrimiento se dio a conocer en la corte española de Carlos V y la nobleza se entusiasmo con las propiedades y el sabor del nuevo alimento. A partir de entonces, el «alimento de los dioses» dejó de ser un privilegio de la cultura mesoamericana y comenzó su andadura y expansión por todo el mundo.

Elisenda Carballido
Escrito por Elisenda Carballido Dietista nutricionista. Postgrado en Fitoterapia y máster en Nutrición y Metabolismo.

15 mayo, 2020

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