CUIDADO DE LAS PLANTAS EN PRIMAVERA

 

Cuidado de las plantas en primavera





 

¿ Cómo cuidar nuestras plantas en primavera?

 

Faenas importantes de primavera

Cuando llega la primavera, es necesario tener en cuenta una serie de cuidados para que nuestras plantas puedan desarrollarse en las mejores condiciones, ser capaces de producir las hojas más lozanas y las flores más bonitas.

En principio tenemos que tener en cuenta que el suelo se encuentre en condiciones. Un suelo demasiado húmedo no es todavía adecuado ya que al trabajar en él lo único que lograremos será, además de llenarlos de barro, apelmazarlo demasiado. Una vez el suelo ya se haya librado del exceso de humedad del invierno y presente la textura adecuada, entre las muchas faenas que tenemos por delante, no tendríamos que olvidar las siguientes.


Vigilar las plagas y las enfermedades :

Con la llegada de la primavera, se incrementa la calor y se activan los mecanismos que producen el aumento de las plagas y enfermedades. Entre las principales plagas tenemos los pulgones, los ácaros, las cochinillas, las moscas blancas o los gusanos de la tierra. Los caracoles y las babosas se comen brotes tiernos, mientras que los topos o topillos prefieren las partes subterráneas. Entre las principales enfermedades hay que vigilar la aparición del oídio o del mildiu. ( Más información sobre las principales plagas y enfermedades de las plantas)

 

- Eliminar las hierbas: Las hierbas descontroladas son el peor enemigo del jardinero. Las hierbas ejercen la competencia a nuestras plantas al consumir nutrientes y agua del suelo. Es conveniente eliminarlas cuando empiecen a brotar. Una vez bien enraizadas, resultan más difíciles de erradicar. Es importante tener en cuenta que, si el suelo está húmedo y dejamos las hierbas arrancadas sobre el mismo, estas podrían volver a echar raíces.

Ante esta posibilidad tenemos algunas opciones, como introducirlas directamente en un contenedor y, luego, aprovecharlas para la elaboración de nuestro compost. Otra posibilidad es esperar a realizar la faena en las horas de menor humedad. Las hierbas arrancadas y expuestas al sol sobre un terreno seco tienen menos posibilidades de enraizar.

Quizás este sea el momento de realizar el acolchado del terreno. De esta manera lo cubriremos con algún tipo de material orgánico, como puede ser la corteza de pino o el mantillo, o inorgánico, como el plástico o la gravilla. De esta manera impediremos o dificultaremos el crecimiento de nuevas hierbas y, al mismo tiempo, conseguiremos que el terreno pueda conservar mejor la humedad en caso de que vengan periodos de mayor sequía.

A la hora de realizar estas faenas es importante tener en cuenta el tipo de flores o plantas que tenemos plantadas. Evitaremos cavar profundamente en el caso de que sean flores con raíces superficiales y la faena se limitará a realizar un rastrillado superficial con el lateral de la azada. En el caso de los árboles o arbustos con raíces más profundas podemos introducir la hoja de la azada con mayor seguridad.

Si nos encontramos con hierbas más resistentes, como la grama ( Agropyrum repens) el trabajo puede ser mucho más dificultoso dado que esta hierba posee un sistema radicular muy destacado y resulta muy difícil de eliminar. En algunos casos, siempre que sea posible, nos veremos obligados a arrancar la planta y trasplantarla en otro lugar para eliminar la mala hierba.

El uso de la azada en la eliminación de este tipo de malas hierbas no es adecuado ya que la puede cortar superficialmente y las raíces o parte de las mismas pueden quedar dentro de la tierra y volver a regenerarse. En este caso es mejor utilizar la horca y hundirla bien en el terreno para sacar la tierra y, con ella todas las raíces. Posteriormente resulta muy adecuado coger el manojo extraído y sacudirlo fuertemente para liberarlo de la tierra enganchada en las raíces. Con ello conseguiremos que la hierba tenga menos facilidad para volver a enraizar, si la dejamos sobre el terreno. y, al mismo tiempo, devolveremos al campo un fragmento de suelo que suele ser muy fértil. Para otro tipo de malas hierbas con raíces menos profundas, puede ser más interesante el uso del escarificador

Cuando las condiciones del terreno no lo permitan, nos veremos obligados a utilizar herbicidas. Este resultara prácticamente necesario en el caso del césped. El uso de un herbicida selectivo puede resultar la única manera posible de eliminar las malas hierbas que crezcan en el. Los herbicidas no son métodos recomendados desde un punto de vista ecológico y deben utilizarse con mucha prudencia, por motivos de salud, especialmente si se trata de nuestro jardín y queramos acceder a él habitualmente.

- Aplicar fertilizante: En la época de crecimiento el fertilizante permitirá que las plantas puedan crecer y mantenerse saludables a lo largo de todo el periodo. La fertilización a principios de primavera favorece el crecimiento de las hojas y de las raíces, ayuda a las plantas a recuperarse de los daños causados por el invierno y repone las pérdidas de minerales ocasionadas por la filtración de los mismos debido a lluvia o por la evaporación hacia la atmósfera.

Las rosas necesitan abono orgánico al llegar el mes de mayo. Este debería aplicarse directamente sobre todo el terreno, esparciéndose a mano y sin que afecte directamente a las hojas, porque las podría quemar.

 

Esta fertilización es muy adecuada para las plantas perennes , los árboles y las especies herbáceas a primeros de primavera. Estas plantas dependen de los minerales del suelo para presentar un aspecto lozano y producir flores abundantes y bonitas. La disponibilidad de estos minerales aumenta con el aumento de la temperatura.

Resultan muy adecuados los abonos orgánicos de acción lenta que se van descomponiendo lentamente y que las plantas aprovechan paulatinamente a lo largo de todo el periodo. Por lo tanto, al inicio de la primavera, a medida que se noten signos de crecimiento en las plantas, es importante aplicar un fertilizante con las proporciones adecuadas de nutrientes, especialmente de nitrógeno, fósforo y potasio. A medida que se va acabando la estación, se puede aplicar un fertilizante foliar liquido de acción rápida.

- Remover la tierra de los macizos: Al inicio de primavera es muy importante remover la tierra de nuestros macizos porque esta seguramente se habrá compactado mucho a lo largo del invierno. Para conseguir esto el uso del escarificador podría ser interesante ( El escarificador es una pequeña herramienta de jardinería utilizada para romper el suelo que tiene forma de horca con tres dientes cuyo extremo se doblan en ángulo recto)

 

- Regar: El riego podría ser necesario cuando se ha producido un invierno seco y, sobre todo si no se ha acolchado el terreno. La mejor forma de regar es mediante aspersión ya que el agua se va introduciendo poco a poco en el suelo y lo vuelve más esponjoso. Los suelos arcillosos pueden estar muy compactados después del invierno, por lo que conviene remover la tierra antes de regar o aplicar fertilizante.

Cuando el invierno ha sido húmedo o si se ha aplicado un acolchado adecuado, quizás no haga falta regar.

- Remover el material viejo y podar los arbustos : En el caso de las perennes debemos prestar atención en la limpieza de aquellas partes que quedaron descuidadas en el invierno. Quitaremos aquellas hojas que se encuentran en mal estado o que quedaron secas sobre la planta, cortaremos los peciolos florales o las cabezuelas secas y colocaremos algún apoyo en las plantas perennes más frágiles y altas. Igualmente cortaremos en árboles o arbustos aquellas partes vegetales que hayan sido dañadas por el viento o por el peso de la nieve o aquellas partes de las plantas que han sido roídas por animales. Para ello buscaremos la zona del brote que no este seco y separaremos de él toda la zona seca.

Algunos arbustos de florecimiento temprano, que florecen desde finales de invierno a principios de primavera, como las forsitias, rododendros, lilas, colinus, kerrias, jazmines de invierno, etc, necesitan podarse inmediatamente después de la floración para conseguir que las plantas tengan un porte equilibrado. Normalmente cortaremos una cuarta parte o una tercera parte de las ramas más viejas desde el nivel del suelo. A lo largo de esta estación irán produciéndose los brotes nuevos que producirán nuevas flores en la próxima temporada. Durante este mismo periodo es conveniente dar una poda de formación tanto a los setos que han sido creados por coníferas, tales como tuyas, enebros o cipreses de Arizona, como al resto de plantas que normalmente se utilizan para formar setos, como los pitosporos, el boj, los evónimos o los aligustres. Estos últimos, como el resto de plantas caducas que puedan utilizarse para la misma finalidad deberán también podarse otra vez al llegar el otoño.

Dentro del grupo de arbustos que deben ser podados a principio de primavera se encuentran algunos cuyo valor decorativo se encuentra en las bayas, como el acebo, los cotoneasters, los tejos o los espinos de fuego. Una poda primaveral, entre los meses de marzo y abril, es una buena manera de estimular el nacimiento de nuevos brotes y bayas cuando llegue el otoño.

También a principio de primavera es conveniente podar las plantas medicinales y aromáticas más comunes, como las lavandas, los romeros, los espliegos, el orégano, la salvia o las mentas. En el caso de las hierbas medicinales deberemos podarlas también al llegar el invierno, para que descansen. Esta poda será muy estricta y se realizará cortando toda la parte visible. De los arbustos se cortara una tercera parte de lo que se ha producido en la presente temporada.

Dentro de los árboles que florecen en primavera tenemos aquellos que lo hacen desde los últimos días de invierno hasta los primeros de primavera, como los almendros, o los ciruelos de jardín. La poda, en este caso se hará a finales de primavera.

Con las plantas de florecimiento más tardío, es decir aquellas que pueden florecer desde la primavera hasta finales de septiembre, o incluso octubre y noviembre, la poda no debe realizarse hasta que terminen de florecer. En este caso las podas deberán cortar bien el material, eliminando prácticamente todo la planta excepto los últimos 5 o 10 cm de los tallos. Entre las plantas que tenemos en este grupo destacaríamos los geranios, las fucsias o las hortensias.

Los geranios no deben podarse hasta que terminen de florecer

Plantación y siembra de flores en primavera :

 

- Bulbos de verano e invierno: La primavera es la época adecuada para plantar plantar bulbos que deben florecer en verano y en invierno. ( Si queremos que los bulbos florezcan en primavera los deberemos plantar en otoño, durante los meses de octubre y noviembre.)

Entre las bulbosas que pueden plantarse durante los meses de abril y mayo para que florezcan en verano o principios de otoño tenemos, por ejemplo: las dalias, las begonias, los gladiolos, los agapantos, las azucenas, las calas, las peonias, los iris, las hostas, las kniphofias, los hemerocallis, las flores de lis.

A la hora de plantar los bulbos hay que tener en cuenta que estos deben tener una exposición soleada, si queremos que produzcan flores de calidad. Los bulbos situados a la sombra producen muchas hojas pero sus flores son pequeñas. Deberemos también considerar que necesitan un terreno bien drenado para que no se pudran. Un buen lugar sería una zona con pendiente para que la inclinación del terreno del terreno permita que el agua quede estancada. Otra buena manera de plantarlos es en maceta y permitir que la tierra tenga la textura adecuada para que el agua fluya con facilidad. Un buen compost o turba mezclada con tierra de jardín será una combinación adecuada. También se puede añadir un poquito de arena en caso de que la tierra se encuentre demasiado compactada. De todas maneras, la colocación de una capa de tierra en el fondo de los contenedores siempre les beneficia

Los plantemos en el suelo o en el jardín, en maceta o en jardinera, sobre una rocalla o en un grupo, no hemos de olvidar que debemos colocar la yema en la parte superior, es decir la punta más estrecha hacia arriba. Los bulbos deben estar cubiertos por unos 10 cm de tierra.

No debemos olvidarnos de guardar los bulbos una vez se haya marchitado la flor y las hojas estén secas. Se desenterrarán los mismos de la tierra y se guardaran en un lugar seco. Para guardarlos se puede utilizar una bolsa de plástico o de papel para los que florecen a principios de primavera y que fueron plantados en otoño, como los tulipanes o los jacintos. Los bulbos de verano, como las begonias o las dalias, es mejor guardarlos en un recipiente con tierra fresca.


- Plantas anuales de verano u otoño
: La primavera es muy buena época para sembrar plantas anuales como coleos, ageratos, claveles, zinnias, tagetes, etc o vivaces como potentillas, artemisas o lisimaquias. Estas pueden obtenerse de semilleros elaborados a principios de esta estación o comprarlas directamente a un vivero.

Las plantas que plantemos en primavera florecerán en verano, si las plantamos en abril o mayo y en otoño si las plantamos en junio. Para plantas plantadas en exterior al principio de primavera tenemos que tener en cuenta que la temperatura por la noche no debería bajar de los 10 º. En todo caso deberíamos disponer de algún tipo de cobertura para cubrirlas en caso de que las temperaturas descendiesen demasiado.

Algunas plantas bianuales como las salvia splendens producen una buena floración a lo largo de toda la primavera y parte del verano.

 

- Combinaciones de plantas para las terrazas:

 

Esta es la época adecuada para combinar diferentes plantas dentro de un mismo contenedor. En este caso es conveniente comprarlas en maceta y trasplantarlas directamente a una jardinera. Entre las combinaciones interesantes tenemos:

- Las margaritas ( Argyranthemum ) combinadas con las bidens. Las primeras ofrecen sus blancos colores y combinan perfectamente con las segundas. Esta combinación tiene la ventaja de producir flores prácticamente a lo largo de todo el año. Para que la bidens produzca flores hay que eliminar una tercera parte después de la primera vez que florezca.

- Geranios con petunias: Producen flores durante la primavera y el verano y son muy resistentes cuando se exponen al sol.

- Primaveras, margaritas ( Bellis) , Tulipanes: Es una combinación que produce flores más tempranas y, por lo tanto es capaz de resistir algún cambio de tiempo más fresquito.

Sea cual sea la combinación escogida hemos de considerar que resulta importante no descuidar el riego de manera que la tierra tiene que conservar siempre un cierto grado de humedad. Este riego se tiene que ir incrementando a medida que aumente la calor. Por otra parte tampoco hay que caer en la tentación de regar en demasía de manera que la tierra quede demasiado encharcada lo que podría ocasionar problemas de hongos y podredumbre. Si introducimos un poco de arena en la tierra conseguiremos mejorar el drenaje.

Otra de las faenas interesantes es la de eliminar las flores marchitas para incentivar el nacimiento de nuevas flores. La adición de fertilizante para flores cada 15 días ayudara a producir más flores. Si hay algún ejemplar que crezca demasiado, deberá podarse para impedir que una especie termine por apropiarse de todo el espacio de la jardinera. No hay que olvidarse de retirar y guardar los bulbos cuando las flores se hayan marchitado y las hojas se encuentren completamente secas.

 

- Plantas de interior:

Disponemos de plantas de interior a lo largo de todo el año. Así, por ejemplo, tenemos plantas tan significativas en pleno invierno como la estrella de Navidad o poinsettia, que decora nuestro salón con sus espléndidas brácteas rojas. Otras plantas como la Kentia , los ficus, los potos, el tronco del Brasil, etc ayudan a sentirnos un poco más en contacto con la naturaleza ofreciéndonos sus espléndidas hojas verdes a lo largo de todo el año.

En épocas de frío podemos recurrir al cactus de Navidad que ofrece su magnífica floración entre finales de octubre y enero. La violeta africana es otra planta de interior que proporciona abundantes flores entre enero y diciembre, con tal de que disponga de un riego abundante y de una luz buena. Entre las bulbosas tenemos, por ejemplo, la campanilla de invierno . ( Véase más información sobre plantas en invierno)

Sin embargo, si buscamos plantas de interior con flores, la primavera es la mejor época para las plantas de interior debido que es la época en la que mayor número de flores podemos encontrar para adornar cualquier rincón de nuestra casa. Si vamos a las jardinerías dispondremos de un abanico muy grande de plantas de interior que florecen durante esta época.

Entre las más importantes por su vistosa floración tenemos :

 

Más información del cuidado de las plantas en primavera en el listado superior.

 



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