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4.2 Preparación

Normalmente, para fines medicinales de uso interno y si se hace de manera casera, se incorporan las substancias activas de la ortiga mediante una infusión o por decocción.

La infusión se prepara, generalmente, calentando un cuarto de litro de agua y una vez comience a hervir se añade una cucharada de hojas frescas y jóvenes. Acto seguido se retira del fuego, se tapa y se deja reponer unos minutos. Antes de tomarla se tiene que pasar la infusión por el colador e infundirla, es decir, dejarla reposar tapada durante unos diez o 15 minutos.

En cambio, en la decocción se ponen las hierbas en el agua, a temperatura ambiente, juntas a fuego lento. Su tiempo de ebullición varía según la parte que utilicemos de la planta. Este proceso se usa, a diferencia de la infusión, con las partes más duras de la planta como por ejemplo los tallos, que en el caso de la ortiga son muy leñosos, o las raíces, entonces estipulamos que son necesarios de cinco a veinte minutos de ebullición; aunque en el caso del tomillo, por ejemplo, dura tan solo unos tres minutos. Pero la decocción también se usa en las partes blandas del vegetal que no pierden sus principios activos con este proceso, entonces se estipulan de uno a tres minutos de ebullición.

Pero también se hace servir el zumo de la ortiga que se consigue pasando la planta directamente por una licuadora y que posiblemente es el método con el cual se consigue aprovechar más las propiedades de la ortiga. Si se quiere, se pueden dejar las ortigas a remojo durante doce horas antes de preparar el zumo para que las hojas cojan turgencia.

Y también se toma en jarabe que se prepara de la siguiente manera. Primeramente se hace la decocción de las hojas de la ortiga que se pondrán en un bote con agua hirviendo durante tres minutos y se dejará reposar durante un cuarto de hora. Se pasa la decocción por el colador y seguidamente se endulza mucho. En segundo lugar, se calienta la crema resultante al baño María mientras se remueve lentamente, pero continuamente hasta que la mezcla tenga cierta espesor. Se deja enfriar y se guarda en la nevera. La dosis normal diaria es de una a tres cucharadas

También existe la tintura alcohólica y el vinagre de ortigas (ver apartado 6.1).

Es aconsejable endulzar la infusión, el zumo o la decocción con miel puesto que su gusto no es del todo agradable, se asemeja mucho a una verdura cualquiera y no a un té o infusión convencional. También desprende un olor bastante fuerte, poco agradable y difícil de desprender de la ropa, por ejemplo.

 

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