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Propiedades de las castañas

Usos alimentarios de las castañas







Importancia de los hidratos de carbono en la dieta.

castañas

Fotos de castañas crudas

 

Composición de las castañas por cada 100 gr.
Agua 48, 6 g
Calorías 213 Kcal
Grasa 2, 26 g
Proteína 2, 42 g
Hidratos de carbono 45, 54 g
Fibra 8, 1 g
Potasio 518 mg
Fósforo 93 mg
hierro 1, 01 mg
Sodio 3 mg
Magnesio 33 mg
Calcio 27 mg
Cobre 0, 44 mg
Cinc 0, 52 mg
Manganeso 0, 95 mcg
Vitamina C 43 mg
Vitamina A 28 UI
Vitamina B1 (Tiamina) 0, 238 mg
Vitamina B2 ( Riboflavina) 0, 168 mg
Vitamina B3 (Niacina) 1, 179 mg
Vitamina B6 ( Piridoxina) 0, 376 mg
Vitamina E --- mg
Ácido fólico 62 mcg

 

mantenerse delgada

Muchas personas no comen castañas porque piensan que engordan mucho. Comidas adecuadamente las castañas, por su riqueza en hidratos de carbono complejos, pueden incluso ser de ayuda en las dietas para adelgazar.

Casi la mitad de la composición de las castañas esta formada por hidratos de carbono. Ello la convierte en un alimento energético ideal para apaciguar el hambre en los días frescos de otoño cuando este fruto se recoge o se vende asado en invierno en las calles. Podríamos pensar que las castañas engordan mucho y no deberían tomarse en caso de obesidad o en regímenes para perder peso.

 

Ventajas de los hidratos sobre las grasas.

En realidad, tratándose de un fruto seco, es uno de los menos calóricos porque su contenido en grasas es muy bajo y por la gran cantidad de agua que posee. Si la comparamos con las nueces la diferencia es abismal. Estas últimas poseen tres veces más calorías, solamente un 4 % de agua, un 60 % de grasa y un contenido muy bajo en hidratos de carbono que no llega al 14 %.

Todo ello no quiere decir que las nueces sean malas. Todo lo contrario, su riqueza en aceites vegetales poliinsaturados las convierte en una medicina natural, aunque si que es cierto que, a igualdad de peso, las nueces, como el resto de frutos secos, engordan mucho más que las castañas.

No debemos olvidar la función que los hidratos de carbono desempeñan en la dieta. Estos deben ser considerados como la fuente de energía más importante . Desafortunadamente, en los últimos tiempos la tendencia ha sido la contraria.

Producto de una mala información, muchos alimentos feculentos, como el trigo, las patatas o el arroz, han acumulado muy mala fama en los países occidentales y en numerosos países en vías de desarrollo se han ido sustituyendo los hidratos por grasas.

El poder calórico de las grasas es mas del doble que el de los hidratos ( exactamente 9 kilocalorías por gramo en las grasas y 4 Kilocalorías por gramo en los hidratos) y, por tanto, comer el mismo peso en grasas que en hidratos engorda el doble en el primer caso. Todo ello sin considerar que muchas veces las grasas son del tipo saturado y son responsables de la aparición de numerosas enfermedades del aparato circulatorio.

 

Carbohidratos complejos frente a carbohidratos simples.

Por otra parte, no se debe olvidar que los hidratos de carbono constituyen el único combustible con el cual puede funcionar el cerebro una vez el organismo los descompone en glucosa que el cerebro aprovecha para alimentarse. Una alimentación deficiente en hidratos puede ser responsable de la aparición de numerosas anomalías, como el nerviosismo, la ansiedad, la falta de atención, etc.

Las dietas muy estrictas en carbohidratos complejos ( los que proporcionan las féculas, los cereales, las legumbres o ciertos alimentos como las castañas) o simples ( los que proporcionan las frutas o los dulces) son responsables de la hipoglucemia que conlleva a un estado de debilidad y apatía general.

Dentro del grupo de los carbohidratos resultan más interesantes los carbohidratos complejos porque producen una liberación mas lenta de la glucosa y permiten que el cerebro y el organismo en general disponga de energía de una forma controlada durante más horas.

 

¿Engordan las castañas?

Las castañas son ricas en carbohidratos complejos los cuales pueden ser absorbidos por el organismo de una manera lenta, de manera que mantienen los niveles de azúcares equilibrados y quitan la sensación de hambre durante mucho tiempo.

Un puñadito de castañas asadas o cocidas puede servir de ayuda para evitar comer otros alimentos ricos en grasas por lo que, comidas con moderación, resultarán de ayuda en regímenes de adelgazamiento.

Resulta ideal para los deportistas, los menores en periodo de crecimiento o los trabajadores de oficios duros. Su elevado contenido en fibras las hace muy interesantes para evitar el estreñimiento y favorecer la expulsión de las heces.

 

Las castañas son ricas en potasio y vitamina B

Las castañas poseen abundante riqueza en vitamina B, que solo puede asimilarse en su totalidad cuando se comen crudas dado que la cocción estropea este elemento. Mucho más interesante es su riqueza en potasio y hierro , un mineral muy interesante por sus propiedades para controlar la retención de líquidos y favorecer la diurésis.

Igualmente el potasio es necesario para que el organismo pueda convertir los hidratos en glucógeno ( una reserva de glúcidos en el hígado) o para la síntesis de las proteínas. El potasio es muy interesante para evitar la hipertensión.

El hierro, por su parte, es necesario para la producción de hemoglobina. Unos niveles adecuados de hierro son necesarios para prevenir la anemia.

 

¿Las castañas son frutos poco digestivos?

Las castañas siempre han tenido fama de ser alimentos muy difíciles de digerir. Este pensamiento es en parte justificado. La digestión de un alimento tan rico en hidratos de carbono requiere una buena ensalivación por lo que deben masticarse con cuidado para que puedan digerirse bien. Por lo tanto, no resulta conveniente comerlas en forma de purés.

No debemos olvidar que las castañas crudas y tiernas son ricas en taninos, por lo que comerlas en este estado puede producir molestias intestinales. Es conveniente que las castañas recogidas en el bosque sean almacenadas durante 7 o 10 días para que su contenido en taninos disminuya y el almidón se transforme en azúcares mas asimilables. Las castañas secas crudas se llaman cascajos o castañas pilongas. En caso de comer castañas crudas es conveniente eliminar la piel marronosa que esta inmediatamente debajo de la corteza.

 

Importancia de cocer las castañas ¿Cómo se cocinan las castañas?

La cocción de las castañas favorece la transformación de los hidratos de carbono y los convierte en un alimento más digerible, evitando al aparición de gases que normalmente acompaña a la ingestión de castañas crudas. Cuando las castañas se cuecen se puede quitar la piel más fácilmente.

La forma más habitual de cocerlas es asarlas sobre una plancha de hierro o una sartén. Previamente deberá hacerse un corte en la piel para que no revienten. Deben removerse constantemente para evitar que se quemen y se comen calientes. Las castañas asadas se venden habitualmente en invierno, durante la Navidad, en las calles de las grandes ciudades por personas llamadas castañeras que poseen unas pequeñas paradas sobre las aceras de las principales calles. Cocidas así resultan muy apetitosas y aromáticas.

Otra forma de prepararlas es hervirlas en un recipiente con agua. Para ello, al igual que en las castañas asadas, se les practica un corte y se dejan en agua con sal hirviendo durante durante tres cuartos de hora. Posteriormente, cuando se han enfriado, se les quita la corteza.

No menos interesante resultan las castañas cuando se preparan en acompañamiento junto al pescado o la carne, como guarnición.

 

¿Qué son las castañas pilongas? ¿Cómo se preparan?

castañas pilongas

Castañas peladas y secadas al humo , conocidas como castañas pilongas. Pueden comprarse en muchos mercados y tiendas de alimentación.

Las castañas pilongas son propiamente castañas peladas, cocidas y secas. Hoy en día, en algunos sitios también se les llama castañas pilongas a las que se pueden pelar fácilmente. Existen muchas recetas para preparar las castañas pilongas, pero casi ninguna de ellas responde a lo que tradicionalmente se ha llamado castañas pilongas

Las auténticas castañas pilongas se preparaban en Galicia. El metodo tradicional consistía en colocar las castañas frescas en unos secaderos donde las castañas iban secándose. En la parte baja de los secaderos se hacia fuego y las castañas se colocaban sobre las brasas de manera que el calor y el humo las cociese.

Una vez cocidas se debía quitar la piel exterior. Para ello se colocaban las castañas cocidas dentro de un saco y se golpeaban contra un tocón de arból para que la corteza fuera desprendiéndose. Finalmente, debía separarse la impureza de las castañas pilonga. Para ello se cribaban utilizando la fuerza del viento.

Este proceso suponía la perdida de agua y taninos y la conservación de la mayoría del resto de ingredientes. De esta forma la castaña fresca, que es de por si muy indigesta, se volvía digerible y muy rica en nutrientes, al mismo tiempo que el proceso permitía su conservación. Hoy en día, se sigue manteneniendo este proceso en muchos lugares de Galicia.


Las mejores castañas. Elección y conservación de las castañas

A la hora de elegir las castañas en el mercado es importante escoger aquellas que tengan la piel bien tersa, libre de manchas o cortes y que se muestren firmes al tacto. Se recogen a partir de octubre hasta el mes de diciembre. Además de las castañas crudas o asadas, podemos recurrir a las que se venden enlatadas al natural o edulcoradas. Particularmente famosas son las llamadas Marrons glacés que están cubiertas de huevo y azúcar glaseado.

Las castañas tiernas se deben conservar en un lugar fresco y seco al aire libre. No conviene guardarlas en bolsas impermeables porque se pueden enmohecer. Conservadas en la nevera pueden aguantar hasta 1 mes a temperatura normal o hasta cuatro meses si se congelan con la corteza.

Las castañas secas pueden guardarse en la nevera durante un par de meses. Se se congelan y se guardan en recipientes herméticos pueden conservarse hasta medio año. Para volver a recuperarlas se deben descongelar sumergiéndolas en agua durante una hora antes de guisarlas. Este proceso, además de descongelarlas, las hidrata y las recupera a su estado original.

Las castañas cocidas aguantan de tres a cuatro días en la nevera y, si se congelan y se guardan en un recipiente hermético en el congelador, pueden aguantar hasta nueve meses.

punto rojo Más información sobre las castañas y el castaño en el listado superior.

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