...
REVISTA DE PLANTAS
REMEDIOS CASEROS
|
Producto de una mala información, muchos alimentos feculentos, como el trigo, las patatas o el arroz, han acumulado muy mala fama en los países occidentales y en numerosos países en vías de desarrollo se han ido sustituyendo los hidratos por grasas. El poder calórico de las grasas es mas del doble que el de los hidratos ( exactamente 9 kilocalorías por gramo en las grasas y 4 Kilocalorías por gramo en los hidratos) y, por tanto, comer el mismo peso en grasas que en hidratos engorda el doble en el primer caso. Todo ello sin considerar que muchas veces las grasas son del tipo saturado y son responsables de la aparición de numerosas enfermedades del aparato circulatorio. Por otra parte, no se debe olvidar que los hidratos de carbono constituyen el único combustible con el cual puede funcionar el cerebro una vez el organismo los descompone en glucosa que el cerebro aprovecha para alimentarse. Una alimentación deficiente en hidratos puede ser responsable de la aparición de numerosas anomalías, como el nerviosismo, la ansiedad, la falta de atención, etc. Las dietas muy estrictas en carbohidratos complejos ( los que proporcionan las féculas, los cereales, las legumbres o ciertos alimentos como las castañas) o simples ( los que proporcionan las frutas o los dulces) son responsables de la hipoglucemia que conlleva a un estado de debilidad y apatía general. Dentro del grupo de los carbohidratos resultan más interesantes los carbohidratos complejos porque producen una liberación mas lenta de la glucosa y permiten que el cerebro y el organismo en general disponga de energía de una forma controlada durante más horas. Las
castañas son ricas en carbohidratos complejos los cuales
pueden ser absorbidos por el organismo de una manera lenta,
de manera que mantienen los niveles de azúcares equilibrados
y quitan la sensación de hambre durante mucho tiempo.
Un puñadito de castañas asadas o cocidas puede
servir de ayuda para evitar comer otros alimentos
ricos en grasas por lo que, comidas con moderación,
resultarán de ayuda en regímenes de adelgazamiento.
Resulta ideal para los deportistas, los menores en periodo de
crecimiento o los trabajadores de oficios duros. Su elevado
contenido en fibras las hace muy interesantes para evitar el
estreñimiento
y favorecer la expulsión de las heces.
Las castañas poseen abundante riqueza en vitamina B,
que solo puede asimilarse en su totalidad cuando se comen crudas
dado que la cocción estropea este elemento. Mucho más
interesante es su riqueza en potasio
y hierro , un mineral muy interesante por sus propiedades para
controlar la retención
de líquidos y favorecer la diurésis. Igualmente
el potasio es necesario para que el organismo pueda convertir
los hidratos en glucógeno El hierro, por su parte, es necesario para la producción de hemoglobina. Unos niveles adecuados de hierro son necesarios para prevenir la anemia.
¿Las castañas son frutos poco digestivos? ¿Cómo se cocinan las castañas?
Las castañas siempre han tenido fama de ser alimentos poco digestivos. Este pensamiento es en parte justificado. La digestión de un alimento tan rico en hidratos de carbono requiere una buena ensalivación por lo que deben masticarse con cuidado para que puedan digerirse bien. Por lo tanto, no resulta conveniente comerlas en forma de purés. No debemos olvidar que las castañas crudas y tiernas son ricas en taninos, por lo que comerlas en este estado puede producir molestias intestinales. Es conveniente que las castañas recogidas en el bosque sean almacenadas durante 7 o 10 días para que su contenido en taninos disminuya y el almidón se transforme en azúcares mas asimilables. Las castañas secas crudas se llaman cascajos o castañas pilongas. En caso de comer castañas crudas es conveniente eliminar la piel marronosa que esta inmediatamente debajo de la corteza. La
cocción de las castañas favorece la transformación
de los hidratos de carbono y los convierte en un alimento más
digerible, evitando al aparición de gases que normalmente
acompaña a la ingestión de castañas crudas.
Cuando las castañas se cuecen se puede quitar la piel
más fácilmente. La forma más habitual de cocerlas es asarlas sobre una plancha de hierro o una sartén. Previamente deberá hacerse un corte en la piel para que no revienten. Deben removerse constantemente para evitar que se quemen y se comen calientes. Las castañas asadas se venden habitualmente en invierno, durante la Navidad, en las calles de las grandes ciudades por personas llamadas castañeras que poseen unas pequeñas paradas sobre las aceras de las principales calles. Cocidas así resultan muy apetitosas y aromáticas. Otra forma de prepararlas es hervirlas en un recipiente con agua. Para ello, al igual que en las castañas asadas, se les practica un corte y se dejan en agua con sal hirviendo durante durante tres cuartos de hora. Posteriormente, cuando se han enfriado, se les quita la corteza. No menos interesante resultan las castañas cuando se preparan en acompañamiento junto al pescado o la carne, como guarnición.
A la hora de elegirlas en el mercado es importante escoger aquellas que tengan la piel bien tersa, libre de manchas o cortes y que se muestren firmes al tacto. Se recogen a partir de octubre hasta el mes de diciembre. Además de las castañas crudas o asadas, podemos recurrir a las que se venden enlatadas al natural o edulcoradas. Particularmente famosas son las llamadas Marrons glacés que están cubiertas de huevo y azúcar glaseado. Las castañas tiernas se deben conservar en un lugar fresco y seco al aire libre. No conviene guardarlas en bolsas impermeables porque se pueden enmohecer. Conservadas en la nevera pueden aguantar hasta 1 mes a temperatura normal o hasta cuatro meses si se congelan con la corteza. Las castañas secas pueden guardarse en la nevera durante un par de meses. Se se congelan y se guardan en recipientes herméticos pueden conservarse hasta medio año. Para volver a recuperarlas se deben descongelar sumergiéndolas en agua durante una hora antes de guisarlas. Este proceso, además de descongelarlas, las hidrata y las recupera a su estado original. Las castañas cocidas aguantan de tres a cuatro días en la nevera y, si se congelan y se guardan en un recipiente hermético en el congelador, pueden aguantar hasta nueve meses.
El material que aquí se trabaja tiene un carácter informativo. En caso de duda consúltese con el facultativo. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
www.botanical-online.com
|
|