Una fruta con propiedades desintoxicantes
Las fresas son ricas en vitamina C. Esta vitamina, junto con el ácido elágico y la quercetina, le otorga propiedades antioxidantes, muy útiles como fruta desintoxicante. Incluir las fresas como alimento habitual ayudará a la eliminación de contaminantes como pesticidas, fertilizantes, minerales pesados, u otras toxinas generadas por nuestro propio metabolismo. No hay que olvidar tampoco que la vitamina C facilita la absorción del hierro y contribuye a la formación del colágeno
El color rojizo de las fresas se debe a la presencia de antocianinas, unos pigmentos que también poseen propiedades antioxidantes capaces de prevenir la aparición de numerosas enfermedades degenerativas, como el cáncer Junto a estos componentes, hay que mencionar la presencia de mas de 15 componentes anticancerosos ( ácidos: p-coumárico y ácido clorogénico, oleico, linoleico, ascórbico, pantoténico, salicílico; niacina, pectina, etc ) cuyo papel en la prevención del desarrollo de esta enfermedad ha sido muy destacada. Comer fresas puede ayudar a neutralizar la presencia de nitrosaminas unos compuestos que se forman por las toxinas presentes en los alimentos y que pueden desencadenar enfermedades cancerosas.
La capacidad antioxidante, unida a su capacidad diurética y a su reducido poder calórico, son las razones principales por las cuales este alimento está considerado como uno de los mejores para realizar dietas depurativas y especialmente, dentro de las dietas de primavera, la llamada dieta de la fresa. ( Más información sobre esta dieta en el listado superior)
Su capacidad para limpiar y estimular el hígado y la vejiga y el colon la convierte en una ayuda ideal para " digerir " las grasas, por lo que es conveniente incluirla en las comidas pesadas ya que facilita la digestión y reduce la sensación de pesadez que acompaña a este tipo de comidas.
Las propiedades purificadoras de la fresa no solamente se centran en el aparato digestivo o urinario. Su capacidad para limpiar y regenerar el corazón y la sangre la convierten en un aliado en la prevención de enfermedades del corazón y de las arterias. Algunos estudios estudios han señalado que una ración extra de fresas u otras bayas, como frambuesas o grosellas o arándanos, puede reducir hasta un 40 % las posibilidades de sufrir ataques cardíacos o apoplejías.
Inicialmente se pensó que esta propiedad se debía a su contenido en potasio, pero, en la actualidad se cree que es la presencia de antioxidantes la que le confiere estas propiedades. Concretamente, se ha destacado la función de las antocianinas como protectores de las paredes de los vasos sanguíneos a los cuales les proporcionan mayor resistencia y flexibilidad, lo cual protege contra su rotura.
Un alimento con propiedades desinfectantes
Sin llegar a las extraordinarias cifras que contienen los cítricos o algunas bayas como las grosellas , las fresas son ricas en ácido cítrico, un componente con probadas propiedades desinfectantes, antisépticas y bacteriostáticas. Por su capacidad para acidificar la orina e impedir el desarrollo de microorganismos que pueden ocasiones infecciones en las vías urinarias.
Igualmente el poder de este componente par inhibir el crecimiento de bacterias en el intestino lo convierte en una ayuda ideal para protegernos frente a las infecciones intestinales causantes de diarreas, putrefacciones, gases y malestar intestinal.
La capacidad antibacteriana y vulneraria del zumo de fresa se ha utilizado tradicionalmente para el cuidado externo de la piel. Heridas, granos, incluso manchas en la piel se han beneficiado de la aplicación de este líquido sobre la piel. |