MAS HIERRO QUE LAS ESPINACAS |
Aunque las espinacas tengan la fama de llevar mucho hierro, de hecho las acelgas contienen aun más hierro que las espinacas. Comer estas dos verduras ayudará a superar problemas de debilidad corporal por falta de hierro y resulta interesante en ciertas condiciones cuando se requiera un aporte extra de este mineral. Más información en " Propiedades del hierro".
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Las acelgas contienen cifras muy elevadas de magnesio. Este mineral es imprescindible para el buen estado del organismo dado que interviene en muchas funciones. Junto con el fósforo y el calcio participa en la formación de los huesos. Ayuda a mejorar la circulación, al prevenir la hipertensión y la formación de coágulos en las arterias que son responsables de la mayoría de ataques cardíacos. Incluso se cree que ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre por lo que podría ser interesante para las personas que sufran de diabetes no dependiente de la insulina. 200 gr de acelgas proporcionan 1/3 de las necesidades diarias de este mineral. Igualmente se cree que este mineral posee propiedades antiinflamatorias, antiartríticas, relajantes y antidepresivas. Su uso en la depresión, el dolor de cabeza, o la migraña ayuda a mejorar estas dolencias.
Una verdura con mucha fibra
Las acelgas son muy ricas en fibras solubles en forma de mucílagos. Este tipo de fibra es extremadamente interesante para el mantenimiento de la salud. Además de favorecer el transito intestinal y prevenir el estreñimiento, este componente es muy importante en la prevención del colesterol y en la depuración de los elementos tóxicos del intestino, que podrían ser responsables de enfermedades intestinales o en el desarrollo de la otras enfermedades como el cáncer. La fibra soluble actúa envuelve las toxinas en una masa gelatinosa que dificulta la absorción intestinal de estas substancias peligrosas y favorece su expulsión al exterior a través de las heces. No hay que olvidar la importancia que tiene la fibra en la prevención de las putrefacciones intestinales responsables de anomalías tan desagradables como el exceso de gases, las fermentaciones intestinales o el dolor de barriga.
Una función intestinal regularizada, en la que se evite el estreñimiento, resulta muy importante en la prevención o tratamiento de las hemorroides. Unas heces más blandas permiten el paso de la materia fecal sin que las personas con almorranas sientan tanto dolor a la hora de las deposiciones, mientras que una consistencia blanda de las heces resulta más adecuada para prevenir esta enfermedad.
¡Cuidado. Las acelgas contienen muchos oxalatos!
Las acelgas, al igual que las espinacas, los puerros, el perejil, son plantas capaces de producir mucho oxalato sódico vegetal como resultado de su metabolismo. Este componente al combinarse con el calcio del organismo produce oxalato cálcico. Los oxalatos se han considerado entre los primeros responsables del desarrollo de cálculos renales formados por oxalato cálcico. Por este motivo muchos especialistas recomiendan que las personas con estos problemas no debían ingerir este tipo de alimentos.
En todo caso, no deberían superar los 50 mg diarios de ácido oxálico. ( 1/4 de taza de espinacas al día como máximo) Igualmente hay que considerar que los oxalatos se depositan en las articulaciones del organismo y pueden producir mini lesiones por rozamiento en las mismas, especialmente en personas con articulaciones sensibilizadas por enfermedades articulatorias como la artritis.
Otros especialistas, no son tan estrictos y creen que no hace falta evitar o restringir tan estrictamente los alimentos con alto contenido en oxalatos. Según su opinión , la ingestión de este tipo de plantas solamente es parcialmente responsable del desarrollo de las piedras en el riñón. Otros factores como la ingestión muy elevada de calcio, el exceso de proteínas en la dieta o la costumbre de beber poca agua parecen influir más que el simple hecho de limitar la ingestión de estas plantas a una cantidad determinada.
Se prefiere hablar de un consumo moderado adecuado a la tolerancia de cada persona. Solamente se debería evitar estos alimentos en personas con anomalías corporales que producen un aumento de oxalatos, como, por ejemplo, aquellas personas con Hiperoxaluria primaria, una enfermedad en la que, por falta de enzimas, el organismo produce más oxalatos de lo normal.
En condiciones normales, las personas pueden hacer uso de las acelgas con asiduidad. Comer una ración de unos 150 a 200 gr de acelgas por persona no supone en este caso ningún riesgo para la salud. |
Cómo guisar las acelgas
Aunque las acelgas pueden comerse a lo largo de todo el año, desde el punto de vista dietético, la mejor época para comer acelgas es el invierno, puesto que es el momento en que las hojas adquieren un color verde oscuro y un contenido más elevado en principios, sobre todo en vitaminas. Las acelgas combinan muy bien con muchos alimentos, pero resultan especialmente interesantes combinadas con las legumbres. Las legumbres aportan su elevado contenido en proteínas , mientras que las acelgas proporcionan su gran riqueza en vitaminas y minerales. Las acelgas favorecen la digestión de las proteínas de las legumbres y evitan que estas sean responsables de la aparición de malas digestiones y de las temidas flatulencias.
Dada su riqueza en minerales, las acelgas son verduras con muy buen sabor natural. Esto quiere decir que, a la hora de cocinarlas, no hace falta aderezarlas demasiado, puesto que su buen gusto natural permite comerlas con facilidad. En realidad, no haría falta añadirles sal, puesto que las acelgas son muy ricas en sodio. Simplemente, una buena ración de acelgas hervidas con una cucharadita de aceite de oliva las convierte en un plato delicioso y nutritivo. Todo ello no quiere decir que esta verdura no pueda cocinarse con una elaboración más sofisticada y que tenga que comerse forzosamente hervida ya que se puede freír, gratinar, servir en tortilla, con queso, a la vinagreta, etc. Hay que ser prudentes en el tiempo de cocción de esta verdura: si trata de hojas no se deben hervir durante mucho tiempo, tanto para que no se destruyan sus vitaminas, como para que no pierdan su sabor, convirtiéndose en una masa amorfa sin ningún valor nutritivo y completamente insípida.
Las acelgas demasiado cocinadas pierden todas sus vitaminas y no saben a nada. Unos 20 minutos será suficiente en el caso de las acelgas hervidas. Si queremos freír las acelgas con un poquito de ajo, bastará rehogarlas dos o tres minutos en la paella con el aceite bien caliente. Cuando se combinan con otros alimentos que requieren una cocción más prolongada, como el arroz o las judías secas, se puede empezar a cocer estos alimentos primero y añadir la acelgas al final de la cocción.
Las pencas son mas duras y deben hervirse el doble de tiempo que las hojas. Una vez hervidas, se deben escurrir bien y dejarlas sobre otra fuente. Posteriormente pueden servirse tal como están, simplemente aliñadas con limón o con aceite de oliva. Resultan muy deliciosas cuando se las cubre con salsa de bechamel y se gratinan en el horno. Si queremos cocer las acelgas con las pencas, es mejor cocer durante unos 20 minutos solamente las pencas, luego añadiremos las hojas y las dejaremos cocer unos 20 minutos más. Nunca debemos dejar las acelgas que nos sobren para la comida siguiente o guardarlas cocinadas en el frigorífico.
Las acelgas, tal como pasa en las espinacas, son verduras que fermentan con mucha facilidad por lo que, deben prepararse para la comida del momento. El mejor momento y la mejor forma de comer acelgas.
Las mejores acelgas
Existen en las verdulerías y en los supermercados muchas variedades de acelgas disponibles a lo largo de toda la temporada. La acelga es una verdura barata y saludable que debe estar siempre presente en el carro de la compra.
Las mejores acelgas del mercado son las más tiernas. Son acelgas tiernas aquellas que tienen las hojas bien tersas y de un verde oscuro brillante, mejor con los nervios de la hoja poco destacadas.
A medida que la planta crece, las hojas se vuelven más acartonadas y lacias y la nervadura se hace más dura y gruesa. Cuando las acelgas son viejas, su sabor se vuelve amargo y son demasiado duras para comer.
Cómo conservar las acelgas
Si se quiere conservar las acelgas, deberán meterse en una bolsa de plástico y guardarlas en la nevera un máximo de dos días, con la condición de que no se hayan lavado antes y no se hayan troceado. Las pencas pueden aguantar más tiempo, siempre que se separen de las hojas. Las pencas de acelga deben estar tersas, su color bien blanco o, en el caso de las variedades coloreadas, bien brillante y uniforme. Cuando la planta envejece, las hojas deben rechazarse, pero las pencas todavía se pueden comer aunque su gusto resulte un poco más picante. ( Hay personas que prefieren este sabor más destacado y las dejan madurar para preparar sus platos con ellas)
Mas información sobre las acelgas en el listado superior.