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Remedios naturales para eliminar los microorganismos.
Alternativas a los antibióticos sintéticos.
Los
ANTIBIÓTICOS NATURALES son aquellos remedios procedentes
del mundo vegetal que son capaces de inhibir el crecimiento de
microorganismos o de eliminarlos. Son aquellos remedios naturales
que pueden ser capaces de evitar o curar muchas enfermedades.
Los
antibióticos naturales se diferencian de los antibióticos
sintéticos, es decir aquellos producidos por síntesis
en el laboratorio, en las siguientes características:
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No tienen efectos secundarios: En general, por ejemplo, no producen
reacciones alérgicas o sensibilidad en el estómago.
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Son capaces de respetar los microorganismos beneficiosos para
el organismo, por ejemplo, aquellos que son necesarios en la flora
intestinal.
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No resultan peligrosos por acumulación.
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Son baratos y fáciles de conseguir.
Entre
los principales antibióticos naturales tenemos :
Ajo:
( Allium sativum) Sin duda alguna el mejor bactericida
y antiviral natural. Contiene más de 20 componentes con
propiedades antivirales y casi 40 componentes antibacterianos
( Aliicina, ajoeno, acido cafeico, acido ascórbico, acido
clorogénico, quercitina, etc.) Todo ello lo hace ideal
para el tratamiento interno de enfermedades respiratorias y
del aparato excretor. Usado externamente, sirve para desinfectar
y prevenir infecciones en las heridas. Cebolla:
( Allium cepa) De la misma familia que el ajo y con una
composición similar la cebolla constituye otro antibiótico
natural. Rica también en componentes sulfurados, ácidos
y flavonoides es uno de los mejores remedios naturales para
combatir procesos infecciosos del aparato respiratorio ( gripe,
bronquitis, faringitis, etc..) Usada externamente, se considera
un buen desinfectante. Equinacea:
( Equinacea angustifolia) La principal virtud de la equinácea
radica en sus propiedades antimicrobianas en contra de bacterias,
hongos y virus que la configuran como un autentica alternativa
a los antibióticos químicos. La razón de
esta propiedad se debe a su capacidad para estimular el sistema
inmunitario, produciendo más glóbulos blancos.
Jengibre:
(Zingiber officinale) Es su capacidad antibacteriana y
su tolerancia por los microorganismos necesarios en la flora intestinal
( Lactobacillus) la que le permite aumentar la riqueza
de esta, eliminando microorganismos perjudiciales, como la Escherichia
coli, responsable de la mayor parte de las especialmente en
los niños, y muchos casos de gastroenteritis. Su poder
antibacteriano es capaz de eliminar el Helicobacter pylori,
una bacteria, cuyas secreciones de amoniaco con las que se
protege de los jugos gástricos son las responsables de
la aparición de muchas úlceras,
Tomillo
( Thymus vulgaris) Son fundamentalmente los ácidos
que contiene esta planta los que le proporcionan propiedades antivirales.
El tomillo es un fuerte antibacteriano, no mata las bacterias
pero impide que estas se multipliquen ( Propiedad bacteriostática)
Usada externamente es un potente desinfectante y ayuda a cicatrizar
las heridas.
Romero:
( Rosmarinus officinalis) El romero contiene más
de 40 principios antibacterianos y más de 20 antivíricos.
Usado en infusiones puede ayudar a combatir los gérmenes
de las enfermedades respiratorias o intestinales. Utilizado como
aromatizante en la comida impide al mismo tiempo la proliferación
de gérmenes patógenos.
Menta:
( Mentha ssp. ) Las mentas también son muy ricas en principios
antibacterianos, especialmente indicadas para prevenir putrefacciones
intestinales.
Tila: ( Tilia sp.) La tila posee propiedades antivirales y antibacterianas capaces de inhibir el crecimiento de virus y bacterias, por lo que resulta muy útil su administración durante los periodos en que el organismo se ve obligado a luchar contra las infecciones. En este sentido se puede considerar esta planta como un buen antibiótico natural.
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