HISTORIA DE LA DIETA MEDITERRÁNEA

Alimentación saludable

HISTORIA DE LA LA DIETA MEDITERRÁNEA

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Fotografía de los alimentos que componen la dieta mediterránea

Herencia mediterránea

La dieta mediterránea es un modelo de alimentación y un estilo de vida, que se ha ido configurando a lo largo de la historia, fruto de la encrucijada de culturas que se produce en los países del mar Mediterráneo.

El mar Mediterráneo es un mar fronterizo entre diferentes culturas, un importante enlace entre Oriente y Occidente, un medio de comercio y comunicación entre civilizaciones.

Origen de los alimentos mediterráneos

Muchos de los alimentos que configuran la alimentación mediterránea son foráneos a su territorio.

El clima privilegiado ha permitido la introducción de nuevos cultivos a lo largo de la historia:

Los alimentos procedentes del continente asiático son los más arraigados en la alimentación, pues se trata de la mayoría de cereales, legumbres y verduras que se siguen consumiendo en la actualidad. Muchos de estos alimentos ya eran conocidos por los egipcios, griegos y romanos. También se destaca el tráfico de especias entre Oriente y Occidente, que tuvo gran influencia en la gastronomía y cultura (la pimienta, por ejemplo, se llegó a cotizar a precio del oro).

En cambio, los alimentos procedentes de América son más recientes en la cultura mediterránea, pero su introducción fue rápida, ya que propició el crecimiento de las poblaciones europeas. Hablamos de la patata, que fue un alimento básico durante los períodos de hambruna y guerras, así como el tomate pronto se convirtió en ingrediente básico de los sofritos.

Alimentos autóctonos de la región mediterránea

Alimentos introducidos en la antigüedad

Alimentos introducidos del continente americano

- Oliva

- Borraja, acelgas, alcaparras, altramuces, espárragos, berros, malvas, cardo

- Uvas

- Remolacha, chufa

- Perejil, comino, cilantro, hinojo, orégano, romero, salvia, melisa, ajedrea, fenogreco, laurel, azafrán

- Setas

- Arroz, trigo sarraceno, trigo, cebada (Asia)

- Mijo, sorgo (África)

- Garbanzos, soja, lentejas, habas (Asia)

- Cebollas, ajos, puerros, col, brócoli, coliflor, nabos, espinacas, pepino, ñame, rúcula (Asia)

- Granada, plátanos, coco, higos, manzana, membrillo, pera, mango, ciruelas, cerezas, frambuesas, limón, pepinos, kiwis, almendro, avellanas, nueces, castañas (Asia)

- Alcachofas, okras, (África)

- Sandías, melones (África)

- Mejorana, estragón, pimienta, azafrán, cúrcuma, clavo de olor, jengibre (Asia)

- Maíz

- Judías, cacahuetes

- Tomate, pimientos, berenjenas, calabazas, calabacines, patata, camote, higos chumbos, anacardos, pipas de girasol, aguacate

- Café, chocolate

- Pimienta de Cayena, pimienta de Jamaica, pimienta rosa

Un paseo por la historia mediterránea

- Influencia egipcia y de la cultura grecoromana

La dieta mediterránea ha evolucionado al ritmo del comercio, las conquistas y las guerras que han tenido lugar en su territorio.

Los egipcios dejaron legados importantes como la fabricación de pan fermentado, una de las imprentas de la dieta mediterránea. La alimentación egipcia contiene el conocimiento de la alimentación africana y la mediterránea, que a su vez está influenciada por Oriente. El pescado era un alimento presente en la alimentación, mientras que la caza fue menos abundante. La bebida nacional egipcia era la cerveza.

La cultura griega enseñó el gusto por el entorno y la naturaleza, los paseos, y transmitieron lo que hoy en día se conoce como estilo mediterráneo o mediterranean way ("manera mediterránea"), que comprende una manera de alimentarse en cantidad y calidad, el estilo de vida activo, así como un talante más abierto, que aún perdura en los pueblos actuales.

El culto a la naturaleza se imprime en la mitología: Demeter, diosa de la agricultura representada con una cabellera de trigo; o Dioniso, dios del vino; o Perséfone y la creación de la primavera y el invierno.

Los griegos y los romanos adoptaron el conocimiento de los egipcios en la fabricación de pan, y convirtieron el trigo en la base de su alimentación. El olivo era considerado un árbol sagrado, que si alguna persona dañase, se sometía a la pena del destierro. El aceite de oliva tuvo su importancia en la alimentación y para la iluminación de los lugares religiosos, así como el vino estaba presente en las celebraciones. Todo ello configuró los tres pilares básicos de la dieta mediterránea: el trigo, la uva y el olivo.

pan, vino y aceite

El pan, el aceite de oliva y el vino en moderación,
son los pilares de la dieta mediterránea.

Los árabes transmitieron todo su conocimiento y cultura gastronómica, donde las frutas y las verduras tuvieron gran importancia. Las poblaciones íberas adoptaron este tipo de alimentación rica en vegetales, que perdura a día de hoy y es uno de los emblemas mediterráneos. Los productos marinos no fueron menos importantes en la alimentación de los pueblos costeros.

La naturaleza de esta región privilegiada es abundante en especias aromáticas, tales como el laurel, el tomillo o el romero, y sus sabores se encuentran presentes en el sabor de muchos platos mediterráneos.

Todas estas influencias configuraron las bases de la dieta mediterránea, con sus tres alimentos básicos: el pan, el vino y el aceite de oliva. Debido a su importancia cultural y para la supervivencia de los pueblos, estos alimentos adoptaron la importancia litúrgica que hoy en día aún conocemos.

Hasta entonces, la carne era poco presente en la alimentación mediterránea, y entre los animales que más se consumían habían las aves de corral, como codornices y gallinas.

- La caída del Imperio

En la Alta Edad Media, los germánicos derrotaron el Imperio de Roma. Como sucede en todas las invasiones, los pueblos bárbaros difundieron su cultura y su alimentación, que se basaba en productos cárnicos. Ello es debido a que los pueblos germánicos recogieron la influencia de los celtas, para los cuales el cerdo era un animal totémico.

La carne se convirtió en un alimento básico, símbolo de fuerza y poder, y que se convirtió en manjar de nobles. Las hierbas aromáticas adquirieron nueva importancia en el arte de conservar y condimentar la carne.

Así como en la cocina grecoromana el alimento primordial era el pan, en ese momento la carne pasó a ser un alimento básico. Como curiosidad, antiguamente se conocía la enfermedad de la nobleza, es decir, la gota. Esta enfermedad se ha asociado, entre otras causas, al exceso dietético de carne en la alimentación.

Asimismo, los germánicos adoptaron también alimentos mediterráneos, entre los que destacan el vino y el pan como elementos de la cultura cristiana.

- La alimentación y el choque de culturas

Con las posteriores conquistas musulmanas, el mediterráneo sufrió un choque de culturas: lo que para unos eran alimentos básicos, para otros eran alimentos de poca importancia. Por ejemplo, el consumo de vino y carne de cerdo de los pueblos cristianos, que no tomaban los musulmanes.

La alimentación se convirtió, más que nunca, en un elemento cultural. Países como Italia y España, por ejemplo, siguen manteniendo la cultura del jamón, ya que antiguamente se asoció el consumo de productos del cerdo a la pertinencia de la religión cristiana.

fruta

La dieta andalusí daba mucha importancia a la fruta,
cultura que traspasó a la alimentación mediterránea.

- Alimentos del Nuevo Mundo

Las sucesivas conquistas europeas al Nuevo Mundo, importaron nuevos alimentos a la cultura mediterránea que siguen muy presentes en la dieta actual. Hablamos de la patata, el tomate, la berenjena, el café o el cacao.

Los tiempos de guerra y hambruna propiciaron el aumento del consumo de estos nuevos alimentos, hasta arraigar en la cultura gastronómica de las civilizaciones europeas.

- Revolución industrial

La disponibilidad de alimentos favoreció el aumento de población europea. La incorporación de la mujer en el mundo laboral marcó también diferencias a la hora de alimentarse, pues ésta se encargaba de la elaboración y preparación de los alimentos, así como de trasmitir el conocimiento culinario a las generaciones posteriores.

La sociedad trabajadora no tiene tiempo para cocinar, o no ha dado a la nutrición y dietética la importancia que en los últimos años se ha demostrado que recibe.

Las grandes urbanizaciones han provocado una alta densidad de población, que es necesaria alimentar a base de agricultura extensiva, con las repercusiones medioambientales que ello conlleva.

La calidad de la dieta cambió, debido a que se empezaron a practicar cultivos más productivos, como las espinacas, en detrimento de las verduras tradicionales como la borraja. Por ejemplo, en algunos mercados de Marruecos aún se comercian verduras como la malva, olvidada por la mayoría de ciudades mediterráneas.

Igualmente, el consumo de lácteos y productos cárnicos ha aumentado durante el último siglo, en detrimento de alimentos básicos como el pan y los cereales.

*Artículo relacionado: Origen de los alimentos de la dieta mediterránea.

Debido al valor dietético, nutricional y cultural de este plan de alimentación, la UNESCO la ha nombrado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

punto rojo Más información sobre la dieta mediterránea.

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